Lunes, 17 de septiembre de 2007
Publicado por Sil-Mar @ 8:14  | PARA PENSAR
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Querido Amigo:
Te escribo porque tengo necesidad de decirte algunas cosas de mi vida que me pesan profundamente y que s?lo t? puedes comprender.
Aunque me duele confesar mi verdad ha llegado el momento de confi?rtelas.
No hab?a tenido tiempo para hacerlo antes.
Amigo: no he tenido tiempo para escucharte, mucho menos para merecer tu amistad, pero la verdad siempre consider? que contigo no iba a poder hacer negocios. Tu pl?tica me parec?a intrascendente, sent?a que iba a perder mi tiempo sin sentido. S?, que me buscaste m?s de una vez, que ten?as necesidad de que te escuchara. Y esperabas mi comprensi?n y consuelo, pero la verdad: mi tiempo lo dediqu? solamente a aquellos que me dejaban dinero. Ahora entiendo. Qu? importante es tener amigos en la virtud y no solamente socios en la utilidad. Ahora s? que la amistad es un solo coraz?n que late en dos cuerpos y que es expresi?n sublime del amor.
Te confieso: que me siento solo.
Y que he comprendido que ?nicamente lo barato se compra con dinero, que un amigo sincero no tiene precio. No tuve tiempo para amar a mis padres, aquellos ancianos que dieron la vida por m?. Aquel hombre que puso todo su esfuerzo para forjar en mi un ser de provecho y aquella mujer que teji? mi alma con su ternura y paciencia; que cuid? de m? hasta el fin de sus d?as y que siempre me concedi? su comprensi?n y su perd?n. Pero c?mo fastidiaban con sus achaques de viejos y qui?n iba a tener tiempo de aguantar sus eternas pl?ticas y an?cdotas repetidas mil veces, viviendo siempre en el pasado.
Recuerdo, c?mo esperaban noticias m?as, haciendo suyas mis derrotas y alegr?as. Ahora que soy padre comprendo, que el amor es en esencia paciencia y capacidad de perd?n. Cu?nto me toleraron. Pude haberles dado un poco m?s de mi tiempo en su soledad.
No tuve tiempo para estar cerca de mi hermano. Guard?bamos tantas rencillas y diferencias? Fuimos concebidos en el mismo vientre y las mismas l?grimas curaron nuestras heridas. S? que me necesitaba, pero nunca lo conquist? como amigo, pudimos haber sido entra?ables compa?eros.
No tuve tiempo para amar a mi pareja, cuya ofrenda de adolescencia fueron su juventud y sus ilusiones. No tuve tiempo para darle la felicidad que buscaba cuando se uni? a m?. Cu?ntas humillaciones y desprecios sufri? porque cre? que no comprend?a mi lucha y realizaci?n. Ahora s?, que su silencio fue presencia y compa??a. Que era parte de mi aventura verdadera de vivir, pero la olvid? en el camino.
No tuve tiempo para amar a mi naci?n, tierra a la que pertenezco, tierra que todos los d?as me entreg? sus frutos, lugar de oportunidades, de realizaciones, origen de mis hijos y mi hogar. S?lo me serv? de ella, encerr?ndome en mi bienestar, no comprendiendo el esfuerzo que hicieron mis antepasados, ni la sangre que tantos valientes derramaron para ofrendarme la libertad. Ahora comprendo que en nuestro lugar es donde nuestro origen ha germinado, que es el espacio donde tenemos el compromiso de mejorar. Cu?ntas injusticias a mi alrededor. Cu?nta necesidad de ni?os marginados, de campesinos con manos encallesidas que ven sus esperanzas truncadas. Pero yo, solamente ten?a tiempo para mi bien vivir. Despu?s de todo lo que me ha dado reflexiono: mi pa?s ha sido bueno conmigo y me pregunto: ?Habr? sido yo bueno para mi naci?n?
No he tenido tiempo para amar a mis hijos, estuve siempre tan atareado en cosas tan importantes como el trabajo diario, las finanzas, la televisi?n y muchas ocupaciones que los peque?os no entienden. Les debo: las caricias que siembran la generosidad en el coraz?n de los ni?os, el escucharles, para que sientan la dulzura de la compa??a, el patear un bal?n para que aprendan a dar espacio a la alegr?a, una sonrisa para que sepan sonreir a la vida. No tuve tiempo de verlos crecer, pues yo justificaba mi ausencia por su bien. Ten?a tanto trabajo, que me olvid? de forjarles para una vida superior. Pero qu? sab?an ellos que dura era la realidad. ?Qu? equivocado estaba?! me preocup? por darles todo lo necesario pero olvid? formarles un coraz?n que tuviera ideales y fortaleza para vivir.
Recuerdo, sus caritas de ni?os y sus miradas suplic?ndome un beso de ternura?, pero cre?a que yo no ten?a tiempo para cursiler?as; al adolescente lo margin? y me negu? a comprenderlo en su despertar, a encontrar un destino alto y noble y apoyarlo en su plena realizaci?n. No tuve, m?s que cr?ticas y sermones severos que ?nicamente me alejaron de ?l. Ahora me pregunto: ?Qu? calidad de hijos hered? al mundo?
Y ahora que tengo un poco de tiempo pido perd?n: a mi amigo querido y no buscado; a mis padres entra?ables y abandonados: a mi hermano, lazo de sangre olvidado; a mi pareja, parte de un sue?o truncado; a mi naci?n, tierra desgarrada y no cultivada; a mis hijos, parte de mi ser y tiempo que no ha de volver; a ti, mi Dios, amigo m?o, te pido ahora que conoces mis secretos que me des un poco de tu tiempo para que me acompa?es en mi vejez.
Te pido que nos hagas comprender que el tiempo no perdona y que es nuestra vida lo ?nico valioso que podemos ofrecer a los seres que amamos y que nos aman. Me arrepiento Se?or, porque no tuve tiempo para amar. Quisiera tener tu presencia cerca de mi alma ahora que me he decidido a vivir.
?Se?or! No ser? demasiado tarde para que me decida amar?
Te prometo, Se?or, que hoy ser? el primer d?a del resto de mi vida y que hoy tendr? tiempo para ser feliz.
Por Miguel Angel Cornejo y Rosado

Tags: Para pensar, cosas de la vida

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