Mi?rcoles, 16 de agosto de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 12:15  | PARA PENSAR
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Hab?a un hombre muy rico que pose?a muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un ?nico hijo, su heredero.
Lo que m?s le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos.
Su padre siempre le advert?a que sus amigos solo estar?an a su lado mientras ?l tuviese algo que ofrecerles; despu?s, le abandonar?an.
Un d?a, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyan un peque?o establo. Dentro de ?l, el propio padre prepar? una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito:

"PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE."

Mas tarde, llam? a su hijo y lo llev? al establo y le dijo:
Hijo m?o, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, t? te encargar?s de todo lo que es m?o... Y yo s? cual ser? tu futuro.
Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos.
Vender?s todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas mas nada, tus amigos se apartar?n de ti.
Solo entonces te arrepentir?s amargamente por no haberme escuchado.
Fue por esto que constru? esta horca. ?Ella es para ti!
Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcar?s en ella.
El joven se ri?, pens? que era un absurdo, pero, para no contradecir al padre, prometi?, pensando que eso jam?s podr?a suceder.
El tiempo pas?, el padre muri?, y su hijo se encarg? de todo, pero, as? como su padre hab?a previsto, el joven gast? todo, vendi? los bienes, perdi? sus amigos y hasta la propia dignidad.
Desesperado y afligido, comenz? a reflexionar sobre su vida y vio que hab?a sido un tonto. Se acord? de las palabras de su padre y comenz? a decir:
Ah, padre m?o... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde.
Apesadumbrado, el joven levant? la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigi? hasta all? y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pens?:
Yo nunca segu? las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero, al menos esta vez, har? su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada mas...
Entonces, ?l subi? los escalones y se coloc? la cuerda en el cuello, y pens?:
Ah, si yo tuviese un nuevo chance...
Entonces, se tir? desde lo alto de los escalones y, por un instante, sinti? que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin.
Pero el brazo de la horca era hueco y se quebr? f?cilmente y el joven cay? al piso. Sobre ?l cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rub?es, safiros y brillantes, muchos brillantes... La horca estaba llena de piedras preciosas y una nota tambi?n cay? en medio de ellas. En ella estaba escrito:
Este es tu nuevo chance. ?Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre.
Dios es exactamente as? con nosotros. Cuando nos arrepentimos, podemos ir hasta ?l.
El siempre nos d? un nuevo chance.

Desconozco su autor.
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