Lunes, 08 de mayo de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 23:22  | PARA PENSAR
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La Verdad y la Mentira se pusieron a vivir juntas una vez y, pasado cierto tiempo, la Mentira, que es muy inquieta, le propuso a la Verdad que plantaran un ?rbol, para que les diese fruta y poder disfrutar de su sombra en los d?as m?s calurosos. La Verdad, que no tiene doblez y se conforma con poco, acept? la propuesta.

Cuando el ?rbol estuvo plantado y empez? a crecer frondoso, la Mentira propuso a la Verdad que se lo repartieran entre las dos, cosa que agrad? a la Verdad. La Mentira, d?ndole a entender con razonamientos muy bellos y bien construidos que la ra?z mantiene al ?rbol, le da vida y, por ello, es la mejor parte y la de mayor provecho, aconsej? a la Verdad que se quedara con las ra?ces, que viven bajo tierra, En tanto, ella se contentar?a con las ramitas que a?n hab?an de salir y vivir por encima de la tierra, lo que ser?a un gran peligro, pues estar?an a merced de los hombres, que podr?an
cortarlas o pisarlas, cosa que tambi?n podr?an hacer los animales y las aves. Adem?s, le dijo que los grandes calores podr?an secarlas, y quemarlas los grandes fr?os; por el contrario, las ra?ces no estar?an expuestas a estos peligros.

Al o?r la Verdad todas estas razones, como es bastante cr?dula, muy confiada y no tiene malicia alguna, se dej? convencer por su compa?era la Mentira; crey? que era verdad lo que le dec?a.


La Verdad se meti? bajo tierra para vivir, pues all? estaban las ra?ces, que ella hab?a elegido, y la Mentira permaneci? encima de la tierra, con los hombres y los dem?s seres vivos.
Y como la Mentira es muy lisonjera, en poco tiempo se gan? la admiraci?n de la gente, porque su ?rbol comenz? a crecer y a echar grandes ramas y hojas que daban fresca sombra; tambi?n nacieron en el ?rbol flores muy hermosas, de muchos colores.

Al ver un ?rbol tan hermoso, muchas personas empezaron a reunirse junto a ?l muy contentas; gozaban de su sombra y de sus flores; la mayor?a de la gente permanec?a all?, e incluso quienes viv?an lejos se recomendaban el ?rbol de la Mentira por su alegr?a, sosiego y sombra fresca.

As?, la Mentira se sent?a muy honrada y era muy considerada por quienes buscaban siempre su compa??a: al que menos se acercaba a ella y menos sab?a de sus artes, todos lo despreciaban, e incluso ?l mismo se descalificaba.

Mientras esto le ocurr?a a la Mentira, que se sent?a muy feliz, la triste y despreciada Verdad estaba escondida bajo la tierra, sin que nadie supiera de ella ni quisiera ir a buscarla. Viendo la Verdad que no ten?a con qu? alimentarse, sino con las ra?ces de aquel ?rbol que la Mentira le aconsej?
tomar como suyas, y a falta de otro alimento, se puso a roer y a cortar para su sustento las ra?ces del ?rbol de la Mentira. Aunque el ?rbol ten?a ramas gruesas, hojas muy anchas que daban mucha sombra y flores de colores muy alegres, antes de que llegase a dar su fruto fueron cortadas todas sus ra?ces, pues tuvo que com?rselas la Verdad.

Cuando las ra?ces desaparecieron, la Mentira estaba a la sombra de su ?rbol con todas las personas que aprend?an sus artima?as, se levant? viento y movi? el ?rbol que, como no ten?a ra?ces, muy f?cilmente cay? derribado sobre la Mentira, a la que hiri? y quebr? muchos huesos, as? como a sus
acompa?antes, quienes resultaron malheridos.

Entonces, por el vac?o que hab?a dejado el tronco, sali? la Verdad, que estaba escondida, y cuando lleg? a la superficie vio que la Mentira y todos los que la acompa?aban estaban muy maltrechos. Hab?an recibido gran da?o por haber seguido el camino de la Mentira.

La Mentira tiene ramas muy grandes y sus flores, que son sus palabras, pensamientos o halagos, son muy agradables y gustan mucho, pero son ef?meros y nunca llegan a dar buenos frutos.
A quienes usen de los halagos y enga?os de la mentira, ev?talos cuanto puedas, porque cuando se encuentren m?s confiados, les suceder? como al ?rbol de la Mentira y a quienes se cobijaron bajo ?l.

Aunque muchas veces en nuestros tiempos la verdad sea menospreciada, abr?zate a ella. La verdad siempre te har? libre.

Desconozco autor

Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 20 de noviembre de 2006 | 17:24
pertenece a la tradicion medievalista alegorica y fue publicada por Don Juan Manuel en su libro El conde Lucanor