domingo, 16 de abril de 2006
16 DE ABRIL
Se habla a veces con equívocos de las pasiones: se dice que no debe uno ser hombre de pasiones, o dejarse llevar de las pasiones.
Hay pasiones buenas y malas; silo quieres expresar con mayor exactitud, las pasiones ni son buenas ni son malas: son fuerzas que podemos emplear para el bien o para el mal; el bien o el mal no está en las pasiones, sino en nosotros, que las dirigimos al bien o al mal.
La pasión empleada para el mal, ciega y arrastra a la razón. La pasión buena es la que da fuerza para la práctica del bien.
Vivir mal es dejarse arrastrar por la vida, por la pasión descontrolada; en cambio, vivir bien, ser apóstol, es orientar toda la fuerza-de una pasión hacia el bien, hacia la acción apostólica, hacia la cumbre del propio perfeccionamiento.
Crees que se puede avanzar hacia Dios sin el empuje de una pasión viva y arrolladora? Los hombres de grandes pasiones han sido los grandes criminales; pero sólo los hombres de grandes pasiones han llega do a la santidad; todo depende de cómo se empleen esas pasiones.
“Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os alejéis de la fornicación, que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor, y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles, que no conocen a Dios” (1 Tes. 4, 3-5).
Hay pasiones buenas y malas; silo quieres expresar con mayor exactitud, las pasiones ni son buenas ni son malas: son fuerzas que podemos emplear para el bien o para el mal; el bien o el mal no está en las pasiones, sino en nosotros, que las dirigimos al bien o al mal.
La pasión empleada para el mal, ciega y arrastra a la razón. La pasión buena es la que da fuerza para la práctica del bien.
Vivir mal es dejarse arrastrar por la vida, por la pasión descontrolada; en cambio, vivir bien, ser apóstol, es orientar toda la fuerza-de una pasión hacia el bien, hacia la acción apostólica, hacia la cumbre del propio perfeccionamiento.
Crees que se puede avanzar hacia Dios sin el empuje de una pasión viva y arrolladora? Los hombres de grandes pasiones han sido los grandes criminales; pero sólo los hombres de grandes pasiones han llega do a la santidad; todo depende de cómo se empleen esas pasiones.
“Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os alejéis de la fornicación, que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor, y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles, que no conocen a Dios” (1 Tes. 4, 3-5).

