Jueves, 13 de abril de 2006
En el mundo hay m?s cosas hermosas que feas. Y hay una posibilidad favorable o desfavorable: que a las cosas buenas las puedes malear, y a las cosas malas las puedes tornar buenas.
Est?, pues, en tus manos el que haya m?s hermosura en el mundo: primero, si reconoces y valoras las muchas cosas hermosas que ya existen; segundo, si te esfuerzas por hermosear las cosas malas que tambi?n indudablemente existen.
Lo que te digo de las cosas hermosas o feas, exacta mente hay que afirmarlo de las cosas buenas o malas; al fin y al cabo las cosas buenas son hermosas y las cosas malas son feas.
Esfu?rzate, en consecuencia, por hermosear, por hacer buenas todas tus acciones, tus pensamientos, tus sentimientos, tus reacciones, todo tu ser, toda tu vida; y as? indudablemente habr?s contribuido a mejorar y hermosear el mundo; al fin y al cabo, vale m?s encender un f?sforo que maldecid de la oscuridad, encender una hoguera que quejarse del fr?o, hacer el bien que perseguir al mal.

Las cosas pueden ser mejores, pero est? en manos del hombre el hacerlas mejores de lo que son; e indudablemente las cosas agradan m?s cuanto mejo res sean: no es lo mismo una flor ajada, que una en todo su esplendor. El autor de la carta a los Hebreos les dec?a: ?De vosotros esperamos cosas mejores y conducentes a la salvaci?n? (Heb. 6, 9).
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