viernes, 14 de abril de 2006
9 DE ABRIL
Es malo ser tonto, pero es tonto ser malo. Sola mente el hombre bueno, el que cultiva en su espíritu sentimientos de bondad para sí y para los demás, es el hombre verdaderamente sabio.
Los tontos no pueden ser buenos; aunque no debes confundir ser tonto con ser poco culto o no ser erudito; por otra parte, los buenos nunca son ton tos, pues han sabido captar la verdadera sabiduría, que no es la del mundo sino la de la bondad.
Si, pues, eres bueno, por qué temes a Dios? Siendo Dios como es, infinitamente bueno, nadie puede tener miedo o temor de El; si tú le temes, es porque tú no eres bueno y, al ser malo, piensas que Dios es como tú.
No tengas miedo de Dios; si le temes, sea solamente un temor que brote del amor que le tienes: un temor de disgustarle, porque El es tu Padre., y nunca está demás temer disgustar al Padre, al que amamos profundamente.
“Dios se burla de los malos y da su favor al hombre recto” (Prov. 14, 9 “El necio sólo piensa en pecados; los arrogantes son abominables a los hombres” (Prov. 24, 9,). De Job pudo escribirse: “Había un hombre llamado Job: hombre cabal y recto, que temía a Dios y se apartaba del mal” (Job. 1, 1). Y del Patriarca San José se hace la mejor canonización al llamarlo “varón justo” (Mt. 1, 19).
Los tontos no pueden ser buenos; aunque no debes confundir ser tonto con ser poco culto o no ser erudito; por otra parte, los buenos nunca son ton tos, pues han sabido captar la verdadera sabiduría, que no es la del mundo sino la de la bondad.
Si, pues, eres bueno, por qué temes a Dios? Siendo Dios como es, infinitamente bueno, nadie puede tener miedo o temor de El; si tú le temes, es porque tú no eres bueno y, al ser malo, piensas que Dios es como tú.
No tengas miedo de Dios; si le temes, sea solamente un temor que brote del amor que le tienes: un temor de disgustarle, porque El es tu Padre., y nunca está demás temer disgustar al Padre, al que amamos profundamente.
“Dios se burla de los malos y da su favor al hombre recto” (Prov. 14, 9 “El necio sólo piensa en pecados; los arrogantes son abominables a los hombres” (Prov. 24, 9,). De Job pudo escribirse: “Había un hombre llamado Job: hombre cabal y recto, que temía a Dios y se apartaba del mal” (Job. 1, 1). Y del Patriarca San José se hace la mejor canonización al llamarlo “varón justo” (Mt. 1, 19).

