Jueves, 13 de abril de 2006
No basta con querer una cosa; es indispensable poner los medios para alcanzarla; porque querer una cosa y no poner los medios, una de dos: o es una simpleza o es una cobard?a.
Una simpleza que pretende alcanzar las cosas sin esfuerzo, sin trabajo, sin emplearse a fondo; o una cobard?a, que no deja desarrollar las fuerzas del esp?ritu, las inhibe, afloja los resortes de la voluntad.
El que lucha y al mismo tiempo conf?a en Dios, llegar? a la victoria; el que se esfuerza y tambi?n tiene fe en sus propios esfuerzos, va por buen camino; el que se emplea a fondo con optimismo y no mira tanto al trabajo cuanto al ?xito que coronar? el trabajo, es digno de que Dios mismo est? de su parte y lo apoye.
Y si Dios est? de su parte, ya puede dar por des contada la victoria; victoria que no le llegar? quiz? por sus esfuerzos sino por la ayuda de Dios; pero ayuda de Dios que exige que nosotros pongamos nuestros propios esfuerzos.

?El Reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo conquistan? (Mt. 11, 12). No se habla de la violencia contra los dem?s, sino contra s? mismo; aquella violencia que es la renuncia al propio ego?smo, a las propias conveniencias y comodidades. No estar? de m?s que te examines si haces violencia a ?os dem?s, en lugar de hac?rtela ti mismo.
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