Mi?rcoles, 15 de marzo de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 10:45  | ALGO MAS...
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Mientras este pr?ncipe de los animales vistea el horizonte un ojo humano repleto de chips sobrevuela Marte en busca de Tierra. A la misma hora. ?Sabe el gato por qu?? ?Lo sabe el hombre? Hay sospechas. Crece la ansiedad por dar con un planeta de recambio donde armar otro set de inicio, intentar un bosque y clonar all? (bios?ntesis mediante) un Para?so bis. Con leyenda mejorada, claro. Esta vez no incluir?a a Ca?n en el casting. En eso est? el hombre.

Es demasiado el estropicio que ya escap? de sus manos. Ya ni Ben Laden, Bush y otros met?licos b?pedos son las m?quinas mayores del caos. Por su culpa (y la diosa Metamorfosis) esta primac?a la tiene tambi?n hoy un an?nimo ganso de Flandes o un cisne del Danubio. El virus H5N1 va de un cielo a otro y una pluma puede destruir tanto como una bomba nuclear. El albatros llegado de Oriente o la golondrina que migra hacia el Oeste pueden ser letales. No es que contengan el mal como especie. Es que la especie del mal vive debajo de su vuelo, en la geograf?a donde acaban los circuitos y ciclos que deben cubrir por destino. ?Se trata de la revoluci?n de los p?jaros? ?Una respuesta al saqueo que hace el hombre de su espacio natural? Lo cierto es que el inocente turismo anual de las aves puede convertirse en un tour de monstruos mitol?gicos y que una gran peste aterrice en el planeta. En eso (sin saberlo) est?n los p?jaros.

Pero, al fin ?qu? hace este gato en la foto? Ni mil y una palabras podr?an descubrir el argumento de la imagen sin la previa pista de que el peligro vol?, se pos? y nos acecha. De all? un toque de queda en medio mundo. Pluscuamperfectos que a veces son, bast? que los alemanes detectaran el primer caso de gripe aviar en un gato, para que un gabinete de crisis dispusiera que en siete landers se encerrara a los gatos. En eso est? Europa.

Y el gato, ?d?nde? Solo un animal que ha le?do el Mahabharata, nacido en la Luna y conocido la identidad del Yeti puede no estar donde se cree y contemplar el vac?o del mundo con esta serenidad. Por lo que se desprende, este gato ya pas? por la sexta calesita de su karma y sabe de la vida "la precisa": non calentarum largum vivirum. Y no dejar de conversar con el gato que lleva consigo. Lo suyo es soberana ceremonia de artista. Lo hace con tal vocaci?n que basta su sola estampa para sostener la belleza que admira. Si faltase su silueta, la foto se derrumbar?a y la desolaci?n de esta sala ser?a tan inmensa como la de fuera.

Imaginar el instante es obvio. El fot?grafo Patrik Seeger iba de un cuarto a otro cuando descubri? el milagro y corri? hacia su Nikon. Actu? furtivo (a un gato es imposible pedirle que pose). Adem?s, tambi?n mira por la espalda. Es la intensidad de su gozo visual la que le da esa melancol?a de arpegio Rachmaninov. Un moderato cant?bile que se desprende de la imagen pese a que es muda. Nadie como un gato para generar escenas as?. Tal vez la cebra, pero s?lo por lo arisca a que la obliga la abstracci?n de su piel. Hagan m?nimo paneo y ver?n que a un gato no le gana nadie. Podr?an ir pasando (y posando) de a uno los pasajeros de No? frente al mirador y nadie alcanzar?a esta excelencia.

Un perro impondr?a una obviedad dom?stica abusiva. Un canguro despatarrado sobre el parquet llevar?a a recordar a Groucho Marx y poco m?s. Una vaca fijar?a su acuoso estupor en el negro ojo de la m?quina. Una ara?a se pasar?a la vida vagando por el vidrio segura de recorrer la nieve y ansiosa por dar con la puerta del verano. El gato no. Celebra, es y est?. Hasta el mism?simo No? molestar?a, aterrado y tosco ante esas olas de blanco congelado. El gato no. El gato es m?s que aquello que mira. Por eso es gato.n

fotos.miarroba.com

Por Esteban Peicovich
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La Nacion
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