Viernes, 31 de marzo de 2006
No basta que t? no hagas lo que ves que otros hacen; es preciso que t? obres de tal forma que los de m?s puedan hacer lo que t? haces.
No basta decir que no, es preciso decir que s?; el no es algo negativo, el s? es lo positivo. El amor no consiste solamente en no ofender, en no insultar; el amor es algo positivo y en consecuencia va a exigir algo m?s que no ofender.
No dar mal ejemplo a los dem?s, podr? ser una primera etapa que nos propongamos, pero en manera alguna podr? ser la etapa definitiva; con ella no podr? quedarse tranquilo nuestro coraz?n ni en paz nuestra conciencia.
Estamos obligados a presentarnos delante de los de m?s con tal carga de bondad que los instemos a la pr?ctica del bien; con tal intensidad de generosa entrega que los movamos a imitar nuestra dedicaci?n al bien de los dem?s.
No basta no mirar hacia abajo; es preciso mirar positivamente hacia las alturas; arriba y siempre arriba; que all? est?n las estrellas y all? brillan los luceros.

El cristiano es un testigo de Cristo; su vida ha de ser un viviente testimonio de su fe; debe sentir como dichas a el las palabras del ap?stol a su disc?pulo: ?Procura ser modelo para los fieles en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza? (I Tim. 4,12).
Y a otro disc?pulo le repet?a: ?Mu?strame dechado de buenas obras: pureza de doctrina, dignidad, palabra sana, intachable, para que el adversario se averg?ence no teniendo nada malo que decir de nosotros? (Tito, 2 7-8).


Ya soy de Dios,
a Cristo me encontr?;
ya piso fuerte,
veo con claridad
que Dios es nuestro Padre,
que nos ama de verdad.

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