Viernes, 24 de marzo de 2006
Todos aborrecemos la guerra y somos partidarios de la paz; pero una cosa es ser partidario de la paz, y otra ser constructor de la paz, difusor de la paz.
Queremos la paz en el mundo, pero ser? imposible implantar la paz en el mundo si primero no reina la paz en nuestra patria; y la paz en la patria se fundamenta en la paz de los hogares; pero es ut?pico pretender la paz en la familia si cada uno de nosotros no goza de paz en su interior.
Solamente el hombre que es pac?fico consigo mismo ser? pac?fico con los dem?s.
Y para ser pac?fico, es preciso ser un hombre de buena voluntad, pues solamente a los hombres de buena voluntad se ha prometido la paz. Pero no olvidemos que no podemos .ser hombres de buena voluntad si no somos hombres de Dios, si no cumplimos siempre y en todo la voluntad de Dios.

??De d?nde proceden las guerras y las con tiendas entre vosotros? ?No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? ?Codici?is y no pose?is? Mat?is. ?Envidi?is y no pod?is conseguir? Combat?s y hac?is la guerra? (Sant. 4, 1-2). Si as? eran aquellos primeros cristianos, los de ahora no somos mucho mejores, no hemos adelantado gran cosa; y si el cristiano no es pac?fico, el mundo no puede tener paz.
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