Jueves, 16 de marzo de 2006
La vida es acci?n y la acci?n es vida; no puedes de- tenerte en el camino de tu acci?n, cruz?ndote de brazos; desde el momento en que cejas en tu acci?n, est?s perdiendo vitalidad.
Cuanta m?s acci?n desarrolles, m?s gozar?s de tu vida; cuanto m?s profundamente vivas tu vida, m?s fuertemente ser?s lanzado a la acci?n. Vive tu vida, pero vive tu acci?n, vive tu vida en la acci?n; realiza tu acci?n en la vida.
A veces, en tu acci?n apost?lica observas poco ?xito; comienzas a hablar de Dios a los hombres, y los hombres no te escuchan; si cambiaras de m?todo, si antes de hablar a los hombres de Dios, intentaras hablar a Dios de los hombres, las cosas saldr?an mejor, porque estar?an mejor ordenadas.
A veces las grandes acciones exigen grandes silencios; otras, grandes sacrificios.

No te olvides que las grandes palancas del ap?stol son sus rodillas y que el mundo tiembla cuan do el cristiano cae de rodillas. ?La oraci?n del humilde atraviesa las nubes? (Ecli. 35, 17). ?Sed perseverantes en la oraci?n velando en ella con acci?n degradas? (Col. 4,2).

Con las mil y unas palancas
el Cursillo nos peg?;
desde entonces nuestras almas
s?lo viven para Dios.

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