Mi?rcoles, 15 de marzo de 2006
No debes confundir lo bueno con lo agradable; lo bueno puede ser amargo, como es la medicina amarga, que sana; y lo agradable puede resultar nocivo.
Luego no puedes guiarte por el criterio de si algo gusta o disgusta, para deducir si es bueno o malo, si puedes o no realizarlo, admitirlo o rechazarlo.
El gusto y el deber muchas veces recorren caminos distintos; no sigas el camino del gusto, sino cuando ese camino coincida con el camino del deber.
En cada persona y en cada cosa hay algo de bueno; tu sabidur?a consistir? en descubrir eso bueno, cenan do los ojos a lo que en esa persona o cosa pueda haber de no-bueno. En todo momento puedes decir algo bueno; no vayas escatimando a nadie lo bueno que puedes darle: eso ser?a avaricia y ego?smo.

Discernir entre lo que es bueno y lo que no lo es; practicar el bien y apartarse del mal; eso es ?pisar fuerte en la vida?. ?Se re ha declarado, oh hombre, ?o que es bueno, lo que Yahv? de ti reclama: tan s?lo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios? (Miq. 6, 8).
La luz de la gracia es una luz
que las sombras cambia en sol.

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