Viernes, 10 de marzo de 2006
Es muy com?n dividir la humanidad en dos grupos: los buenos y los malos. Ser?a interesante que analizaras en qu? grupo te pones a ti mismo,- como tambi?n instintivamente colocamos a los otros entre los malos.
Nos sentimos mejores de lo que somos y, por el contrario, juzgamos a los otros peores de lo que son; pensamos que los otros tienen que cambiar, mientras que nosotros no tenemos ni de qu?, ni por qu? cambiar.
Pero ser? bueno que te detengas a pensar: c?mo ser?a el mundo, si todos fueran como t?? Deber?as analizarlo con toda sinceridad; no seas tan f?cil en dar te a ti mismo el certificado de buena conducta, sien do como eres tan r?gido y exigente en d?rselo a los que te rodean; no sea que Dios te invierta los pape les y te juzgue a ti con la exigencia con la que t? juzgas a los dem?s.

No juzgu?is y no ser?is juzgados; con la misma medida con que midiereis ser?is medidos; norma just?sima establecida por Cristo para los suyos. ?No tienes excusa, quienquiera que seas, t? que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que o1 esas mismas cosas que t? juzgas? (Rom 2, 1).

Nuestra vida, aunque humana,
Cristo va diviniz?;
y con El por todo el mundo
vamos difundiendo amor.

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