Lunes, 06 de marzo de 2006
El hombre necesita de la fe, ha de vivir con fe y ha de obrar por la fe. La fe no es cuesti?n solamente de entendimiento; es tambi?n y sobre todo cuesti?n de coraz?n y de vida.
Por eso, porque es cuesti?n de coraz?n, de amor, cien dudas y objeciones no llegan a turbar la fe; aun que tambi?n es cierto que cien argumentos y razones no son capaces de hacer surgir un acto de fe.
La fe es la luz que ilumina el camino a seguir; es la respuesta para todas las objeciones; es la fuerza para todas las pruebas; es el b?lsamo que suaviza todos los dolores; es el pa?uelo que enjuga todas las l?grimas; es el color que alegra todos los panoramas.
No hagas caso al que no cree; va en tinieblas, no puede dar luz para el que no tiene; haz caso al creyente: est? seguro del terreno que pisa, de la ruta por la que camina, de la meta que se ha propuesto.
La luz que lo ilumina, clarifica el espacio que lo circunda.

El justo vive por la f porque vive de la fe, es justo, y porque es justo, es feliz y porque es feliz, transmite felicidad. ?El justo vivir? por la f mas, si es cobarde, mi alma no se complacer? en ?l; pero nosotros no somos cobardes para perdici?n, sino creyentes para salvaci?n del alma? (Heb. 10, 36-39).

Ahora quiero ser santo,
aunque me cueste trabajo.

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