Jueves, 02 de marzo de 2006
Hace alg?n tiempo se publicit? bastante el lema:
?Dios ha vuelto al mundo?. Yo preferir?a cambiarlo por ?Cristo siempre est? entre nosotros?. Hay que saber descubrirlo, hay que escucharlo Y verlo.
El Cristo de la Eucarist?a y el Cristo de la humanidad es un mismo Cristo; ser?a funesto error pretender comer el Cuerpo de Cristo en la mesa del altar y no hacer nada por dar de comer a los miembros hambrientos del Cristo sin pan, ni mesa, ni hogar.
La presencia sacramental y la presencia social del mismo y ?nico Cristo, son dos caras de la misma moneda, anverso y reverso de la misma efigie humano-divina de Cristo.
Hoy vemos la l?gica disyuntiva del Cardenal Spellman: ?O comuni?n, o comunismo?; porque, en el estado actual de la historia, s?lo cabe pensar en categor?as comunitarias; si no formamos una uni?n humana, al calor de Dios hecho hombre y Pan-Eucarist?a, tendremos que hacerlo al fr?o del Estado con pan, pero sin Dios y sin fraternidad.

??Acaso no ha escogido Dios a los pobres seg?n el mundo, para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino que prometi? a los que le aman?? (Sant. 2, 5.) Cristo es el pobre, y el pobre es Cristo; tanto amor debo tener a uno como al otro: al pobre por Cristo, y a Cristo porque lo debo ver en el pobre. Disociarlos a ambos es destruirlos a los dos.
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