Lunes, 27 de febrero de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 16:00  | FABULAS
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Crec?a en el bosque un gran ?rbol, fuerte, de abundante follaje, y en lo alto de su copa construy? el ?guila su nido. All? cobij? a sus hijitos? y los aguiluchos se sent?an seguros.
El mismo ?rbol presentaba hacia la mitad del tronco, una cavidad, un hueco profundo, que permiti? a la gata instalarse en ?l para tener a sus hijitos. En ese lugar se qued? a vivir con los gatitos.
Por su parte, la jabalina ? una cerda salvaje?, hall? tambi?n refugio para su hogar al pie de aquel ?rbol tan generoso, y sus jaba tos crec?an felices bajo su protecci?n
Durante un tiempo las tres familias vivieron dichosas, cada una en su casa, ocup?ndose las tres mam?s de alimentar a sus cr?as. Pero la ambiciosa gata trajo la discordia. Todo sucedi? as?:
Un d?a trep? por el tronco hasta el hogar del ?guila y le dijo:
Ten cuidado, ?sabes? Me he enterado que la jabalina nos quiere mal. ?No la ves c?mo se pasa el d?a cavando al pie del ?rbol? Pues lo que quiere es derribarlo, y cuando lo consiga devorar? a tus hijos y a los m?os.
El ?guila se sinti? aterrorizada y extendi? sus alas enormes para cubrir a los aguiluchos.
? Mientras yo est? aqu? ? respondi? ? que no se le ocurra a esa maligna cerda acercarse, porque la destrozar? a picotazos.
La gata sonri? para sus adentros, y ni lerda ni perezosa, baj? a
la casa de la jabalina.
? ? A qu? no imaginas a qu? vengo? ? le dijo ?. Pues nada me nos que a avisarte que tengas cuidado con el ?guila. Es mala y pode rosa. Todo cuanto espera es que t? salgas de tu refugio para poder robarte a los pobres jabatos y com?rselos. ?Ten cuidado!
? Pues ya puede esperar ? respondi? la jabalina muy asustada
No dejar? mi casa, ni solos a mis hijitos.
As?, una vez que consigui? atemorizar a las dos familias, la gata se divirti? enormemente observan do que ni el ?guila ni la jabalina se mov?an de sus refugios.
Las dos ten?an miedo. Se odiaban y tem?an, y a causa de ello, dejaron de traer alimentos para sus cr?as.
Aguiluchos y jabatos se fueron poniendo flaquitos, flaquitos, hasta que al fin murieron de hambre.
Al poco tiempo, tambi?n el ?guila y la jabalina se murieron. Entonces la astuta gata qued? due?a del campo y ella y sus gatitos comieron hasta hartarse.

Dar o?do a las habladur?as es labrar nuestro propio mal.

(Fedro)

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