Silvia en la Cocina

viernes, 24 de febrero de 2006

LA RANA QUE QUISO SER GRANDE COMO EL BUEY

El majestuoso y corpulento buey se paseaba por el campo, y pasó junto a una pequeña rana. Esta quedó admirada de tanta grandeza, y sintió envidia. ¿Por qué era ella tan insignificante, si otros animales podían ser tan grandes? Pensó entonces que bastaba proponerse ser así enorme para conseguirlo. Y se dispuso a hacer la prueba.
Abrió cuanto pudo la boca y aspiró profundamente, inflándose.
— Soy tan grande como el buey? preguntó entonces a otras ranas.
—Ni con mucho le contestaron.
Volvió a intentarlo otra vez y se hinchó un poco más.
— ¿Y ahora?
—Te falta mucho respondieron sus hermanas.
Una tercera vez intentó la prueba. Pero la piel estirada no resistió más y al inflarse nuevamente, el animalito estalló con el es fuerzo. Así murió la rana infeliz, henchida de vanidad.

Tal sucede con aquellos que quieren aparentar lo que no son.

(Fedro)

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