Martes, 28 de febrero de 2006
A veces el sol se oculta tras los celajes de las nubes; en la vida a veces se oculta la alegr?a tras los nubarrones de las preocupaciones.
Pero no debes olvidar que aun cuando el sol est? oculto, brilla l?mpidamente arriba de las nubes; as? t?, sobre tus preocupaciones y problemas, debes conservar siempre la calma, que posibilitar? el brillo del sol de la alegr?a en tu vida.
Siempre debes reservar en tu coraz?n un lugar en el que no pernitas penetrar la turbaci?n o el tedio; ?se debe ser tu lugar sagrado en el que no penetren sino la paz, la serenidad, la tranquilidad, en una palabra: Dios.
S?, porque Dios es eso: paz, tranquilidad y bienestar.
En cambio, el mal es siempre tormenta, nubarr?n, rayo devastador y trueno amedrentador, tristeza enervante, desaliento que llega a secar las fuentes de la vida, el dinamismo de la actividad creadora.

?Se?or, due?o de tu fuerza, juzgas con moderaci?n y nos gobiernas con extremada indulgencia, porque con s?lo quererlo, lo puedes todo? (Sab. 12, 18). ?Para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador? (1 Tim. 2,2).
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