Domingo, 26 de febrero de 2006
Una de las palabras m?s hermosas es la de ap?stol. Pero con cu?nta frecuencia se la falsea: la palabra y la realidad.
Ser ap?stol no es detectar los fallos y errores de los dem?s. Ser ap?stol no es ser un aguafiestas de la vida, olvidando que Cristo fue un vino-fiestas en Can?. Ser ap?stol no es dedicarse a salvar almas, dejando de atender las necesidades de los cuerpos humanos. Ser ap?stol no es organizar cruzadas para reprimir el mal, en lugar de expandir la din?mica del bien. Ser ap?stol no es hablar de la justicia de Dios, sin hacer nada por disminuir las injusticias entre los hombres.
Ser ap?stol no es dedicar las migajas de unos minutos a los dem?s, mientras se pierden horas en una vida est?ril o c?moda. Todo esto no son sino caricaturas del verdadero ap?stol y, como caricaturas, no hacen sino alejar a todos del verdadero apostolado.

Todo cristiano debe ser un autentico ap?stol, pues todo cristiano debe estar constantemente cristianizando; pero no caigamos en el error de ser falsos ap?stoles; San Pablo advert?a los primeros cristianos que hab?a ?falsos ap?stoles, unos operarios enga?osos, que se disfrazan de ap?stoles de Cristo; y nada tiene de extra?o; el mismo Satan? se disfraza de ?ngel de la luz? (II Cor. 11, 13).
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