S?bado, 25 de febrero de 2006
Todos nos estamos afanando por el dinero; sin embargo, no nos ponemos de acuerdo sobre el valor del dinero, pues mientras para unos es un vil metal, para otros es ?el poderoso caballero, Don Dinero?.
Que no se puede vivir sin la billetera lo saben des de el acaudalado hasta el ama de casa que va a la feria para hacer sus compras. No es lo serio la posesi?n o la carencia del dinero, sino la posici?n que el hombre adopta frente al dinero.
Utilizar el dinero, hacer rendir al dinero, emplear para el bien el dinero, es una cosa; convertirse en es clavo del dinero, no vivir sino con la mente fija en ?l, obsesionado por ?l, eso es otra cosa.
La Biblia no nos hace falta para conseguir dinero, pero s? para saber utilizar el dinero, para ponerlo a nuestra disposici?n y bienestar de la sociedad, y no ponernos nosotros a disposici?n del dinero. Al fin, llegamos a convencernos de que cuanto m?s posee el hombre, menos se posee a s? mismo; el hombre que s?lo posee dinero no pasa de ser un pobre hombre.

?Las preocupaciones del mundo y la seducci?n de las riquezas ahogan la Palabra de Dios ?(Mt. 13, 22). ?Lo poco del justo vale m?s que la mucha abundancia del imp?o?, la fortuna de numerosos imp?os (Salmo 37, 16). No es el dinero el que hace la felicidad.
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