Domingo, 19 de febrero de 2006
Cuando ni?os hemos jugado varias veces a ?cara o cruz?; y ahora que somos adultos debemos vivir a ?cara y cruz?.
Porque la vida est? as? constituida: con muchas caras y no pocas cruces; y pretender prescindir de la cara, para mirar solamente las cruces, es ser pesimista y volverse mis?ntropo y fatalista. Aunque pretender cerrar los ojos a la cruz, para mirar solamente a la cara, es ingenuo y termina por desilusionar.
El cristiano debe admitir ambas: la cara y la cruz; la cara bonita del amor y la cruz fea del dolor; la cara grata del gozo y la cruz ingrata del sufrimiento; la cara sonriente de la alegr?a y la cruz aristada de las l?grimas; la cara agradable de! bien y la cruz desagradable del mal.
Y todo: cara y cruz, viene de Dios; pero es preciso saber descubrir los caminos por los que llegan a nosotros la cara y la cruz, que no son los caminos de la fatalidad, sino los de la Providencia amorosa del Se?or.

La mano derecha y la mano izquierda de Dios, ambas son manos de Dios, y Dios tanto te ama cuan do te toca con la mano derecha como cuando te prueba con la izquierda. ?A ?a nave la invent? el af?n de lucro y la sabidur?a fue el art?fice que la construy?, y es tu Providencia, Padre, quien ?a gu?a... mostrando que de todo peligro puedes salvar? (Sab. 14,2-4).
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