Jueves, 16 de febrero de 2006
Parecer?a que son tres las actitudes que podemos adoptar frente a la realidad del mundo:
? la primera ser?a la actitud de mirar al cielo, sin hacer caso de la tierra, algo as? como los ap?stoles se quedaron mirando al cielo cuando Jes?s se apart? de ellos;
? la segunda, por el contrario, es la que prevalece hoy: mirar m?s bien a la tierra y centrarse en el tiempo, sin mayores preocupaciones de orden superior;
? pero la tercera ha de ser la de fijar los ojos en el cielo, teniendo los pies en la tierra; bien clavados los ojos y bien fijados los pies; ni cielo sin tierra, ni tierra sin cielo.
Hay un compromiso espiritual y un compromiso temporal, que impiden que el hombre cristiano sea un despreocupado; de todo tiene que preocuparse y de todo tiene que responsabilizarse.
Este es el verdadero tercer mundo, la aut?ntica tercera posici?n, que nos ubica debidamente en nuestro pensamiento y en nuestra acci?n.

?Por todo aquel que se declare por m? ante los hombres, yo tambi?n me declarar? por ?l ante mi Padre, que est? en los cielos? (Mt. 10, 32). Ya nos dice un Santo Padre: ?El cristiano que no evangeliza, es un ap?stata?.

Que el mundo est? de colores,
es mi sue?o y mi ideal;
ya Cristo cuenta conmigo,
y yo con su gracia m?s.

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