Mi?rcoles, 15 de febrero de 2006
Siempre son m?s alegres los d?as de so! que los de tormenta; siempre resultar? m?s agradable la vida cuando se la enfoca en proyecci?n de optimismo, que cuando se la mira con desconfianza.
Por eso:
Yo canto a la ma?ana, que vio mi juventud, y al sol, que d?a a d?a nos trae nueva inquietud. Le canto a mi madre, que dio vida a mi ser, le canto a la tierra, que me ha visto nacer. Y canto al d?a en que sent? el amor. Andando por la vida, aprend? esta canci?n.
Y unas voces amigas nos brindan tambi?n estas estrofas:
Canto a la flor del campo, canto al viento, canto al mar, canto a la luz que muere en el trigal, canto al amor sincero, canto al fuego del hogar, canto a la verdadera libertad.
Canto a los verdes prados, canto al aire, canto al sol.
Canto al azul del cielo y al amor. Canto a la gente humilde, que me mira sin rencor, canto a la paz del mundo, canto a Dios.

?Yo soy la Vida; nadie va al Padre, sino por M? (Jn. 14, 6).
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