Martes, 14 de febrero de 2006
No hace mucho se conoci? y difundi? una canci?n que llevaba este t?tulo: Vivo cantando. Y no est? mal, porque la vida tiene que ser un canto, as? como el canto debe tener vida.
Desde luego, que cada uno de nosotros elige el tono de la canci?n de su vida: el tono triste menor de la endecha, o el tono mayor de la alegr?a. Los que eligen el tono l?gubre de la queja: ? mal est? el mundo!?, ? vez vamos peor!?, ? vamos a parar!?, est?n difundiendo a su alrededor el pesimismo, el derrotismo.
Hay que preferir el sostenido al bemol: la alegr?a, el entusiasmo, la fe, la esperanza, la caridad. Hay que vivir cantando, desparramando a nuestro alrededor las notas del jilguero y no el chimar del gorri?n; disipando sombras y no amontonando nubes; proyectando haces de luz y no hundi?ndonos en las tinieblas.
Porque debe ser cosa muy triste caminar por las ti nieblas, sin saber ni d?nde nos hallamos ni a d?nde vamos.

Cristo es la luz que ilumina y es d camino que debemos seguir para no extraviarnos. ?Venid a m? todos los que est?is fatigados y agobiados, y yo os aliviar? (Mt. 11, 28).

Con una santa alegr?a,
alejando cobard?as,
llevaremos a tu Reino
a nuestra naci?n querida
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