Jueves, 09 de febrero de 2006
Si todos los hombres debemos estar unidos, m?s a?n los cristianos; aunque uni?n no quiera decir ?uniformidad?.
Debemos aprender a vivir pac?ficamente con los que creen ser tan fieles como nosotros al mensaje esencial de Cristo y su Iglesia.
Debemos saber vivir fraternalmente con los que defienden otros puntos de vista u otras opciones, distintas de las nuestras en el orden temporal y aun en la interpretaci?n del mensaje del Se?or.
La uni?n de los cristianos tiene que ser uni?n de corazones y de esp?ritus. Ya que no nos podemos unir con la inteligencia, porque cada uno piensa a su manera, al menos que nos una el coraz?n, el amor a Dios y el amor a los hermanos.
Por otra parte, no olvidemos que, sin ese amor, es imposible llegar a la posesi?n de la verdad; sin el amor se podr? estar en la verdad filos?fica, porque ?sta es meramente conceptual, pero no en la verdad cristiana, que es esencialmente vida, y la vida es amor.
San Agust?n propuso la norma de vida con aquella su afirmaci?n: ?En lo necesario, unidad; en lo contingente, libertad; en todo, caridad?.

?Os conjuro, hermanos, por el Nombre de Nuestro Se?or Jesucristo, a que teng?is todos un mismo sentir y no haya entre vosotros disensiones; antes bien, viv?is unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar? (1 Cor. 1, 10).
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