Martes, 07 de febrero de 2006
Vive de tal forma, que Dios est? contento de ti, que Dios pueda aprobar todos tus actos; pero vive tambi?n de tal forma que los dem?s puedan sentirse con deseos de imitarte, que sientas en tu interior las ansias de la propia superaci?n.
Es verdad que no debes realizar el bien s?lo por que te vean; pero no es menos cierto que est?s obligado a ser ejemplo para cuantos te rodean.
Teresita Gonz?lez, muerta a los veinti?n a?os en un convento de Carmelitas, se hab?a propuesto aquel lema de su vida: ?Se?or, que quien me mire, te vea?.
Que cuantos te miren a ti, no les quede otro reme dio que ver a Dios en ti; quienes te oigan, quienes vean tu manera de proceder, quienes presencien tus reacciones se vean impelidos a ver a Dios, a o?r a Dios, a sentir a Dios.

Cristo te dice que t? eres la luz; debes ser la luz puesta sobre el candelero, y no escondida bajo la mesa, a fin de que puedas iluminar a cuantos te rodean. ?Brille as? vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que est? en los dejos? (Mt. 5, 16).
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