Lunes, 06 de febrero de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 16:00  | FABULAS
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Siempre que el pavo real se paseaba por el prado, el grajo lo con templaba con admiraci?n y envidia. Aquella cola de tonos verdes, azules y dorados lo dejaban boquiabierto.
Lleg? la ?poca en que las aves cambian sus plumas, y el pavo real empez? a perder las suyas para reemplazarlas por otras nuevas. El grajo vio entonces su oportunidad. Recogi? las plumas ca?das y con gran cuidado las mezcl? entre las suyas. As? adornado se present? muy orondo entre los pavos reales, convencido de que no hab?a ninguna diferencia entre ?l y estas aves.
Los pavos reales lo miraron primero con curiosidad y luego con enojo. Hasta que por fin se lanzaron sobre ?l y a picotazos le fueron arrancando sus plumas falsas y hasta algunas verdaderas.
Maltrecho y dolorido corri? a refugiarse entre sus hermanos, los grajos. Pero ?stos, ofendidos por el desprecio que les hab?a hecho al querer vestirse con otras plumas, le volvieron la espalda.

As? pasa con aquellos que se dan tono con cosas que pertenecen a otros, queriendo hacer creer que son suyas.

(La Fontaine)

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