Lunes, 20 de febrero de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 16:00  | FABULAS
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Estaba un ratoncillo aprisionado en las garras de un le?n: el desdichado en la tal ratonera no fue preso por ladr?n de tocino ni de queso, sino porque con otros molestaba al le?n, que en su retiro descansaba. Pide perd?n, llorando su insolencia. Al o?r implorar la real clemencia, responde el rey en majestuoso tono (no dijera m?s Tito): ? perdono!? Poco despu?s, cazando el le?n, tropieza en una red oculta en la maleza. Quiere salir; mas queda prisionero. Atronando la selva, ruge fiero. El libre ratoncillo,, que lo siente, corriendo llega, roe diligente los nudos de la red, de tal manera que al fin rompi? los grillos de la fiera.

Conviene al poderoso para los infelices ser piadoso. Tal vez se puede ver necesitado del auxilio de aquel m?s desdichado.

(Samaniego)

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