Lunes, 06 de febrero de 2006
Por poco que nos examinemos a nosotros mismos, f?cilmente descubriremos que todos pretendemos cambiar y mejorar a los dem?s; todos pensamos que el mundo ir?a mejor si los dem?s cambiaran.
Y lo que se dice del mundo, hay que afirmarlo en concreto del propio hogar, de la esposa, de los hijos, de los amigos, de los dependientes, de los jefes o amos, del gobierno.., siempre son los otros los que deben cambiar.
Y no nos convencemos de que, en tanto no cambiemos nosotros y mejoremos interiormente, es in?til que intentemos cambiar y mejorar a los dem?s; que el mundo, el hogar, el ambiente cambiar?n en tanto en cuanto cambiemos y mejoremos nosotros.
Y por ello, nada mejor que acercarnos a Dios: cuanto m?s cerca de el estemos, m?s mejoraremos.

Debemos detectar los ambientes m?s necesitados de cambio y mejoramiento; y para ello es imprescindible que nosotros ?pisemos fuerte en la vida?, a fin de infundir seguridad en los dem?s. Para ello deberemos injertamos en Cristo, como el sarmiento en la vid. ?Permaneced en m?, como yo en vosotros. Lo mismo que d sarmiento no puede dar fruto por s? mismo sino permanece en la vid, as? tampoco vosotros, si no permanec?is en m? (Jn. 15,
4-7).
Sin la gracia, ?qu? equivocado viv?a! Ahora con la gracia, se est? reestructurando mi vida.

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