Domingo, 05 de febrero de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 16:00  | FABULAS
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Iba alegre la lechera camino del mercado. Con paso vivo, sencilla y graciosa, sosten?a sobre su cabeza un c?ntaro lleno de leche. Ese d?a se sent?a realmente feliz y a medida que se iba acercando al pueblo, su dicha aumentaba. ?Por qu?? Porque la gentil lechera caminaba acompa?ada por sus pensamientos y con la imaginaci?n ve?a muchas cosas hermosas para el futuro.
?S? ? pensaba ?. Ahora llegar? al mercado y encontrar? enseguida comprador para esta riqu?sima leche. Sin duda, han de pag?rmela a buen precio, que bien lo vale.
?En cuanto consiga el dinero, all? mismo comprar? un canasto de huevos. Lo llevar? a mi caba?a y de ese mont?n de huevos, lograr? sacar, ya hacia el verano, cien pollos por lo menos. ?Ah, qu? feliz me siento de pensarlo solamente! Me rodear?n esos cien pollos piando y piando y no dejar? que se les acerque zorra ni comadreja enemiga.
?Una vez que tenga mis cien pollos, volver? al mercado. Y entonces, entonces... los vender? para comprar un cerdo.
?S?, un cerdo, no muy grande, un lechoncito rosado. ?Ya me encargar? yo de cebarlo! Crecer? y se pondr? gordo, porque estar? bien alimentado con bellotas y casta?as. Ser? un cerdo enorme, con una barriga que ha de arrastrarse por el suelo. Yo lo conseguir?.?
Sigui? la lechera su camino, sonriendo ante la idea de ser due?a de tan robusto animal. Una vez que tuviera el cerdo, ?qu? har?a? Lo pens? un instante. Y otra vez una sonrisa de felicidad ilumin? su linda carita.
?Claro est?. Ya s? lo que me conviene. Ese cerdo magn?fico bien valdr? su buen dinero. ?Con ?l me comprar? una vaca! ?Una vaca y... un ternero! ?Ah, qu? gusto ver al ternerito saltar y correr en mi ca ba?a!?
Ya se imagin? la lechera correteando junto al ternerito. Y al pensarlo, rio alegremente a tiempo que daba un salto. ?Ay, cu?nta desdicha sigui? a su alegr?a! Al dar el salto, cay? de su cabeza el c?ntaro que se rompi? en mil pedazos.
La pobre lechera mir? desolada c?mo la tierra tragaba el blanco l?quido. Ya no hab?a leche, ni habr?a pollos, ni cerdo, ni vaca, ni ternero. Todas sus ilusiones se hab?an perdido para siempre, junto con el c?ntaro roto y la leche derramada en el camino.

Quien sue?a demasiado y sin medida, suele tropezar muy dura mente con la realidad.

(La Fontaine)

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