S?bado, 04 de febrero de 2006
No es posible ser acepto a todos; mientras unos aplaudir?n nuestras obras, otros las rechazar?n. Si eres bueno, los que no lo son, te rechazar?n; y si eres como ellos, te rechazar? Dios; si eres justo, ser?s perseguido por los injustos; pero si eres injusto, los justos sufrir?n por ti. Si te muestras soberbio y altivo, los humildes no podr?n aplaudirte; aunque, si eres humilde, te ver?s despreciado por los soberbios. Si te preocupas por los dem?s, los ego?stas se reir?n de ti y te tildar?n de loco y, si dejas que el ego?smo invada tu vida, los que sufren esperar?n tu ayuda in?tilmente.
Debes elegir lo que prefieres para tu vida: ser aceptado por los malos, por los soberbios y ego?stas, o ser como los buenos, como los humildes, como los que se sacrifican por los dem?s.
Y en ?ltimo t?rmino, si quieres ser rechazado por Dios, o ser aceptado por El.

Ni a Cristo mismo le aceptaron todos; y como los disc?pulos no pueden ser de distinta condici?n que el Maestro, los cristianos debemos estar dispuestos a ser rechazados por d mundo y los mundanos. ?Ser?is odiados de todos a causa de mi Nombre; pero no perecer? ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvar?is vuestras almas? (Lc. 21, 17-19).
Comentarios