Viernes, 03 de febrero de 2006
?Hombre de palabra!? Suele ser una de las mejo res alabanzas que se pueden decir de una persona; y ?C?mo duele la infidelidad, c?mo nos llega al alma comprobar que tal o cual persona nos ha fallado!
Porque el hombre falla y con frecuencia; en cambio, Dios no falla nunca: siempre cumple lo que di ce, su Palabra es la Verdad.
Sin embargo, aunque Dios no falla nunca y el hombre s? falla, es preciso conservar la fe en Dios y la fe en los hombres; la fe en los hombres nos puede facilitar la fe en Dios y la fe en Dios nos va a pedir la fe en los hombres.
La fe no se fija en que el hombre pueda o no fallar; la fe se fija m?s bien en el coraz?n y nosotros debemos pensar que todos son buenos; de esta forma nuestra fe en los hombres, si no los encuentra buenos, los har? buenos y, en cambio, la fe en Dios nos har? buenos a nosotros.

En el bautismo Fuiste consagrado corno posesi?n, cosa exclusiva de Dios; ese Dios ?cuenta contigo?; le has dado tu palabra; El espera que la cumplas, que seas fiel a ella. Est? seguro de que El cumplir? con la suya, pues ?el cielo y la tierra pasar?n, pero mis palabras no pasar?n? (Mc. 13, 31). Es de una profunda tranquilidad tener la seguridad de que las promesas del Se?or se cumplir?n.
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