Jueves, 02 de febrero de 2006
A veces las noticias m?s insignificantes llevan con sigo una importante ense?anza; no hace mucho, una pareja de equilibristas, integrantes de un circo italiano, decidieron casarse en la jaula de los leones.
La noticia podr?a parecer intrascendente, pero da pie a esta reflexi?n: muy pocas ser?n las parejas que se hayan casado en una jaula de leones; pero son muchas las que llevaron los leones al hogar despu?s de casados.
Porque leones y de los m?s bravos son los alterca dos, las peleas, las discusiones violentas, las reacciones fuera de lugar; todo esto es algo as? como los dientes desgarrantes de los leones, que sin piedad destruyen y matan la armon?a del hogar.
?Por qu? no miras si en tu hogar hay ambiente propicio para leones o para mansos corderos? Indudable mente, no es tan agradable escuchar los rugidos, como las notas del Ave Mar?a de Schubert.

Has de vivir tu bautismo all? donde el Se?or te puso; si te ha dado la vocaci?n al matrimonio, all? es donde debes vivir tu fe y tu gracia.
?Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Jesucristo. Las mujeres a sus maridos, como al Se?or, porque d marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, el Salvador del Cuerpo? (Ef. 5, 21).

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