domingo, 29 de enero de 2006
LA CIGARRA Y LA HORMIGA
El sol del verano ardía sobre el campo. La cigarra cantaba a toda voz en las largas horas de la siesta, tranquilamente sentada en una rama. Comía cuando se le antojaba y no tenía preocupaciones.
Entretanto, allá abajo, las hormigas trabajaban llevando la carga de alimentos al hormiguero.
Terminó el verano, quedaron desnudos los árboles y el viento comenzó a soplar con fuerza. La cigarra sintió frío y hambre. No tenía nada para comer y se helaba. Entonces fue a pedir auxilio a sus vecinas, las hormiga. Llamó a la puerta del abrigado hormiguero y una hormiga acudió. La cigarra le pidió comida.
— ¿Por qué no guardaste en el verano cuando abundaba? ¿Qué hiciste? — le preguntó la hormiga.
Cantaba... respondió la cigarra.
— ¿Mientras yo trabajaba? ¡Pues ahora baila! — dijo la hormiga dándole con la puerta en las narices.
Debemos ser prevenidos y pensar en el futuro, para no vernos luego en dificultades.
Entretanto, allá abajo, las hormigas trabajaban llevando la carga de alimentos al hormiguero.
Terminó el verano, quedaron desnudos los árboles y el viento comenzó a soplar con fuerza. La cigarra sintió frío y hambre. No tenía nada para comer y se helaba. Entonces fue a pedir auxilio a sus vecinas, las hormiga. Llamó a la puerta del abrigado hormiguero y una hormiga acudió. La cigarra le pidió comida.
— ¿Por qué no guardaste en el verano cuando abundaba? ¿Qué hiciste? — le preguntó la hormiga.
Cantaba... respondió la cigarra.
— ¿Mientras yo trabajaba? ¡Pues ahora baila! — dijo la hormiga dándole con la puerta en las narices.
Debemos ser prevenidos y pensar en el futuro, para no vernos luego en dificultades.
(Esopo)


me gustaria q le ocurriera a alguno q no hace nada en casa o en cualquier lao bessos a los mas guapos del mundo




