Viernes, 27 de enero de 2006
Todos anhelamos la alegr?a, una verdadera alegr?a, pero no siempre la conseguimos.
Si quieres estar triste, piensa solamente en ti; si quieres estar alegre, piensa en Dios. Al pensar en ti, encontrar?s sobrados motivos para la tristeza, porque t? eres muy poca cosa, muy limitada y muy d?bil; en cambio, al pensar en Dios, hallar?s razones serias para alegrar tu esp?ritu, ya que Dios es bondad y amor, y la bondad y el amor no pueden menos de producir una sana alegr?a.
El que est? lejos de Dios, el que vive lejos de Dios o prescindiendo de Dios, est? alejado de la fuente de la alegr?a y de la paz; en cambio, el que vive en El y con El, queda absorbido por la paz del Se?or, que colma sus deseos de felicidad.
Y entonces es cuando uno descubre que la vida me rece vivirse; y que uno puede tener paz, aun en los fracasos y en las propias deficiencias.

Nadie tiene tantos motivos para vivir honradamente feliz como d cristiano. ?El que beba del agua que yo le d?, no tendr? sed jam?s; sino que el agua que yo le d?, se convertir? en ?l en fuente de agua que brota para la vida eterna? (Jn. 4, 14).
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