Mi?rcoles, 25 de enero de 2006
Dios te ha hecho completo: te ha dado cabeza, manos y coraz?n; la cabeza para pensar, las manos para obrar, el coraz?n para sentir.
Necesitas de las tres cosas; no pretendas desprenderte de ninguna de ellas, pues quedar?as incompleto, imperfecto: no ser?as hombre.
No puedes prescindir de la cabeza, pues entonces tus obras ser?an imprudentes y podr?an llevarte al fracaso; no puedes prescindir de las obras, pues de lo contrario, tus pensamientos quedar?an est?riles e in fecundos; no puedes olvidarte del coraz?n, pues tus pensamientos y tus obras resultar?an muy fr?os y por lo mismo no ser?an humanos.
Ni cabeza sin manos y sin coraz?n; ni manos sin pensamientos y sin coraz?n; ni coraz?n sin ideas y obras. La cabeza, para pensar; las manos, para obrar; el coraz?n, para sentir.
Y pensando, obrando y sintiendo llegar?s a ser ?ntegramente hombre.

Dios como centro de nuestro pensamiento, obras y deseos; as? nos iremos despojando de nuestro propio yo, para dejamos saturar y absorber por la divinidad. ?Mejor es refugiarse en Yahv?, que confiar en del hombre? (Salmo 118, 8). ?L?brame, Yahv?, del hombre malo, del hombre violento gu?rdame? (Salmo 140, 2 ss.).
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