Martes, 24 de enero de 2006
De pocas cosas nos solemos quejar, en nuestros tiempos, como de la ausencia de la paz; pocas cosas necesitamos tanto como la paz.
Pero es el caso que el pac?fico siempre est? en paz y siempre contagia paz; viene, pues, la reflexi?n: si todos estamos ansiando la paz, ?no ser? que ninguno de nosotros es verdaderamente pac?fico?
Porque si lo fu?ramos, no solamente gozar?amos nosotros de la paz, sino que ser?amos sembradores de la paz, productores de la paz, implantadores de la paz, dondequiera que actuemos: en el hogar, en el trabajo, en la oficina, en el ambiente, en el vecindario... en todas partes.
?Al pac?fico nunca le falta paz! ?Qu? hermosa reflexi?n para que cada uno de nosotros nos autoanalicemos y descubramos nuestra individual responsabilidad en la construcci?n de la paz en el hogar!

El cristiano es un sembrador de la paz; de la paz que tiene consigo mismo, al estar en paz con Dios. ?Bienaventurados los que buscan la paz, por que ellos ser?n llamados hijos de Dios? (Mt. 5, 9). Los ?ngeles cantaron la paz en d nacimiento de Cristo; es que el Dios del Evangelio es el Dios de la paz.
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