Martes, 17 de enero de 2006
Tan cierto es que somos hijos de nuestro pasado, como que somos padres de nuestro futuro; pero no es menos cierto que nos conviene mucho m?s mirar y recordar y tener presente que somos m?s padres de nuestro futuro, que hijos de nuestro pasado.
El pasado ha de recordarse como experiencia de la vida, como ense?anza para nuestro porvenir, como lecci?n de nuestra historia. Pero nunca ser? positivo recordar el pasado, si se hace para desalentarse, para ser pesimista, para perder fuerzas y entusiasmo.
El pasado ya no es nuestro; pas?, y pas? sin reme dio y sin posibilidad de modificaci?n: tal como fue, as? seguir? siendo. El futuro no sabemos si ser? nuestro y ciertamente no es nuestro todav?a. El presente es el que est? en nuestras manos, es el que podemos hacer que sea de ?sta o de la otra forma; y el presente es el que puede modificar nuestro futuro.
Vive el presente, pero fija la mente en el futuro.

Est? en tus manos construir un nuevo mundo y lo har?s si t? te transformas en un hombre nuevo; es la gracia la que realizar? en ti esa transformaci?n. ?Hab?is sido ense?ados, conforme a la verdad de Jes?s, a despojaros en cuanto a vuestra vida anterior del hombre viejo.., a renovar el esp?ritu de vuestra mente ya revestiros del Hombre nuevo? (Ef. 4, 20-24)
Comentarios