lunes, 16 de enero de 2006
Publicado por Desconocido @ 15:00  | FABULAS
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Un campesino tenía un caballo y un asno y utilizaba a los dos para la carga. Pero en tanto que el caballo era un animal fuerte y hermoso, el asno se veía flacuchento y débil.
Un día que iban los dos con mucha carga sobre los lomos, el asno se sintió muy agobiado y suplicó a su compañero:
— Por favor, te ruego que me alivies un poco el peso. Quítame parte de lo que llevo porque temo que no podré seguir más.
El caballo volvió la cabeza y siguió andando como si no hubiera oído nada. ¡Bonita gracia la del asno! ¡Y creía que él iba a cargar con parte de su peso! No iba a soportar más obligaciones de las que debía sólo porque a aquel asno miserable le diera por no ocuparse de las suyas propias.
Así pensaba el caballo cuando de pronto el asno, no pudiendo resistir más, cayó muerto en el camino. Entonces el amo sacó los fardos que llevaba encima y los cargó sobre el caballo, tras de lo cual, echó también sobre su lomo la piel del asno.

Si nos ayudamos los unos a los otros, todos saldremos ganando.

(Esopo)

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