Domingo, 15 de enero de 2006
Publicado por Sil-Mar @ 15:00  | FABULAS
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Varios le?adores trabajaban en el bosque. Uno de ellos sinti? calor despu?s de un rato de manejar sin descanso el hacha, y se acerc? a un r?o que por all? cerca corr?a, a fin de refrescarse. Pero el hacha se le cay? al agua y se la llev? la corriente.
Sin ella, el pobre le?ador no podr?a sostener su hogar. Fue tanta su desesperaci?n que las l?grimas corrieron a mares por sus curtidas mejillas.
El dios Hermes lo vio y sinti? compasi?n por el le?ador. Se arroj? al r?o y volvi? a aparecer trayendo un hacha de oro.
? Lloras porque has perdido tu hacha le dijo ?. Pero yo la he encontrado. Aqu? la tienes.
Loco de alegr?a levant? el le?ador los ojos, pero en seguida movi? la cabeza tristemente.
?No ? respondi? ?. Esa no es mi hacha.
Hermes volvi? a arrojarse al agua. Esta vez regres? con. un hacha de plata. Pero el le?ador, desilusionado, volvi? a repetir con igual firmeza:
?No, ?sa no es mi hacha.
Por tercera vez se sumergi? el dios Hermes en el r?o. A su regreso trajo entonces el hacha verdadera, la humilde hacha de madera del le?ador.
No es f?cil contar la alegr?a que sinti? el buen hombre al verla, y con cu?nta viveza agradeci? a Hermes el hab?rsela hallado.
Entonces el dios, muy complacido por la honradez del le?ador, quiso premiarlo y le regal? tambi?n el hacha de oro y el hacha de plata.
El le?ador volvi? junto a sus compa?eros y les cont? la maravillosa aventura que hab?a tenido. Uno de ellos se sinti? tentado de pro bar fortuna, y sin decir nada a los dem?s, se fue a la orilla del r?o y arroj? su hacha a las aguas.
Luego se sent? y se puso a llorar desconsoladamente.
No tard? en aparecer el dios Hermes.
Entonces el hombre le cont? que su hacha se hab?a ca?do al r?o. Hermes se arroj? a la corriente y trajo un hacha de oro.
? ?Es ?sta tu hacha? ? le pregunt?.
? ?Oh, s?, s?! ? grit? entusiasmado el hombre ?. ?Esa es mi hacha! ?Gracias por hab?rmela devuelto!
Pero Hermes, enfurecido al o?r su avariciosa mentira, desapareci? llev?ndose el hacha y sin devolverle la suya.
Con lo que el ambicioso se qued? sin nada, regresando al bosque, burlado y arrepentido.

El hombre honesto hallar? m?s f?cilmente recompensa a sus esfuerzos que el mentiroso y aprovechado.

(Esopo)

Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 26 de mayo de 2010 | 8:56
holaFlashFlashFlashFlashSonrisaSonrisaSonrisaSonrisaSonrisaMuchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risas
Publicado por Invitado
S?bado, 12 de noviembre de 2011 | 20:24

que bonito cuento  y grasias