Domingo, 15 de enero de 2006
El dolor tiene su aspecto amargo, pero tambi?n lo tiene dulce; todo depender? del lado que nosotros miremos.
Es duro trabajar muchos d?as sembrando la semilla y cuid?ndola; pero es agradable recoger la cosecha; es duro pasar horas estudiando, pero es agradable recibir el t?tulo y la aprobaci?n; es duro realizar esfuerzos y m?s esfuerzos para construir la casa, pero es agradable poseer luego su propio hogar; es duro realizar cualquier esfuerzo, pero es luego muy agradable gozar del fruto de los esfuerzos realizados.
Para llegar a ser bueno de veras, hay que hacer tambi?n grandes esfuerzos, conseguir duras victorias, pero luego podemos gozar de la alegr?a de llegar a ser lo que debemos ser. No nos desalienten los esfuerzos que haya que realizar; ali?ntennos m?s bien los resultados conseguidos por esos esfuerzos.

Dios permitir? ?xitos y fracasos; pero no nos pide ni unos ni otros; Dios solamente nos pide nuestra acci?n apost?lica; lo dem?s corre por su cuenta. ?Ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que hace crecer? (1 Cor. 3, 7)
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