Silvia en la Cocina

miércoles, 07 de diciembre de 2005

7 DE DICIEMBRE

Hay quienes dudan de la existencia de Dios, o simplemente la niegan; nosotros quizá nos esforzamos por convencerlos de que Dios existe; quizá no lo logramos.
¿Por qué no lo logramos? ¿Porque Dios no existe o porque nosotros no sabemos demostrar su existencia?
Al mundo hay que decirle que Dios existe, no tanto con argumentos, cuanto con obras; hay que presentar un Dios vivo y vivificante; al fin y al cabo, como El es.
En todo cuanto toquemos, pongamos la marca de Dios; en todo lo que digamos, transparentemos a Dios; en todo cuanto hagamos, vivamos nosotros a Dios... y pronto los demás verán esas marcas de Dios, oirán esos sonidos de Dios, sentirán esa presencia de Dios.
Y sobrarán los argumentos; como el niño no necesita argumentos para amar a su madre, el hombre no debe necesitarlos para creer en Dios ni para amarle.

“¿Cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? O ¿cómo creerán en El, sin haber oído de El? Y ¿cómo oirán si nadie les predica? Y ¿cómo predicarán sino son enviados?” (Rom. 10, 14-15). Eres tú el que estás enviado por Dios para dar a conocer su existencia y su bondad a todos cuantos lo ignoran; si tú les fallas, ¿cómo van ellos a llegar al conocimiento del verdadero Dios?

Comentarios

Añadir un comentario