Mi?rcoles, 07 de diciembre de 2005
Dios no puede ser m?s bondadoso con el hombre: le otorga tantos beneficios, le concede tantas gracias; realmente, Dios ya no puede hacer m?s por el hombre.
En cambio, el hombre ?qu? desagradecido suele ser con Dios! No solamente no le agradece lo que recibe de El, sino que incluso emplea los mismos dones de Dios para rebelarse contra El.
No podr?a quejarse de Judas, que tuvo tanto apuro por cometer su sacrilegio, que no tuvo paciencia para esperar a la segunda comuni?n, sino que ya en la primera comuni?n efectu? su primer sacrilegio.
Dios no pudo hacer m?s; el hombre no pudo hacer menos.
Dios no pudo dar m?s; el hombre no pudo responder menos.
Dios no pudo ofrecer m?s; el hombre no pudo re bajarse menos.
Pero Dios est? empe?ado en sacar luz de las tinieblas, vida de la muerte, generosidad de la negaci?n; ojal? ahora Dios salga con la suya, y nosotros no sal gamos con la nuestra.

?El que siembra escasamente, escasamente cosecha; y el que siembra a manos llenas, cose cha en abundancia. Cada cual d? seg?n d dictamen de su coraz?n, no de mala gana ni forzado, pues Dios ama al que da con alegr?a? (II Cor. 9, 6-7). La med?- da de tu generosidad la tiene que dar tu coraz?n, tu amor a Dios; es regla de proporci?n directa; a mayor amor, mayor generosidad.
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