Viernes, 02 de diciembre de 2005
La l?nea recta... seguir la recta.
Vivir en la l?nea recta no resultar? f?cil, pero es un deber.
No resultar? f?cil: vivir sin declinar a la derecha o a la izquierda; sin hacer caso de los comentarios que lleguen a nuestros o?dos, sean favorables, sean adversos; sin dejarse llevar por los ejemplos que otros nos presenten; sin dejarse absorber por la fuerza de los ambientes; sin fijarse en demas?a en lo que hacen otras personas; esto ser? vivir en la l?nea recta y no declinar ni a derecha ni a izquierda.
Oportunidades, conveniencias, utilidades, medros, ascensos y cien y mil cosas m?s suelen confabularse para que no vivamos en la l?nea de la rectitud.
Y solemos ser nosotros mismos los que m?s nos es forzamos por explicarnos a nosotros y a los dem?s que los caminos torcidos que seguimos son en realidad rectos.
Pero hay dos a quienes nunca podremos enga?ar: nuestra propia conciencia y Dios. Son ellos los que trazan la l?nea recta de nuestra vida.

?Hijos m?os, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y seg?n la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante El? (1 Jn. 3, 18-19). No bastan palabras, se precisan obras; cuando por la noche te examines, no lo hagas s?lo respondiendo a esta pregunta: ??He dicho algo bueno?? ?sino sobre todo a esta otra: ?hecho algo bueno??
Comentarios