Mi?rcoles, 30 de noviembre de 2005
No te equivoques: para llegar a ser perfecto, no es preciso hacer cosas llamativas o que est?s esperando que te ocurran sucesos de excepci?n.
Todos los d?as se te presentan cien y mil ocasiones en las que puedes y debes ser perfecto o al menos es forzarte por serlo.
Toda esa gama de peque?os sucesos est?n ocultan do a Dios, y t? debes tratar de descubrirlo: no s?lo en la despedida hacia la tumba de un ser querido si no en la molestia que te ocasiona un apag?n de luz en una hora de intenso trabajo.
En la calumnia que muerde tu reputaci?n y en la p?rdida del l?piz que echas de menos en el momento de mayor urgencia.
En la orden recibida de tu superior y en el estridente chirriar de la silla que arrastra un ni?o.
En la visita del amigo que llega a ti cuando menos podr?as desearlo, y en el bocinazo del coche que pasa frente a tu puerta.
Educa tu pupila para que sea capaz de ver a Dios en todo; cr?eme que lo vivir?s todo en otra dimensi?n.

?Vuestra vida est? oculta con Cristo en Dios? V (Col. 3,3). Cristo es el que da la savia a nuestra vida; sin esa savia nuestra vida est? muerta y esta situaci?n paradoja], de una vida-muerta, es tristemente real; ?cu?ntas veces se cumple lo del poeta: ?Los muertos que caminan?!
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