Mi?rcoles, 30 de noviembre de 2005
Sin lugar a dudas todos deseamos ser mejores de lo que somos; incluso habremos hecho algunos esfuerzos por serlo.
Pero esos esfuerzos no han sido suficientes y por eso no lo hemos logrado. No debemos desalentar nos; jam?s podremos colocar la segunda piedra si no ponemos la primera; no podremos escalar el segundo pelda?o si antes no pisamos el primero; no llega remos a la cima si no empezamos a trepar por la ladera.
El esfuerzo de hoy posibilitar? el ascenso de ma?ana; no se nos exige el ascenso de ma?ana, pero s? el esfuerzo de hoy; El esfuerzo de ma?ana, hoy no es posible; pero el paso de hoy, s?; y, en consecuencia, estamos obligados a hacerlo.
No nos quejemos ma?ana si hoy fundamentamos su fracaso.
Si hoy no morimos a nosotros mismos, no nos quejemos de que ma?ana no tengamos ?nueva? vida; seguiremos con la misma vida de ayer, la vida vieja y caduca o la nueva de la gracia de Dios?

?En la vida de aquellos hombres que, siendo hombres como nosotros, se transforman con mayor perfecci?n en imagen de Cristo, Dios manifiesta al vivo ante los hombres su presencia y su rostro. En ellos El mismo nos habla y nos ofrece un signo de su reino? (LG, 50).
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