Viernes, 04 de noviembre de 2005
La alegr?a es la se?al patente de que Dios est? e el alma.
Paul Claudel pone en boca de su personaje: "Dios m?o, t? me hab?as dado la posibilidad de hacer que todo aquel que me mirara tuviera deseos de cantar, como si yo le diera el tono en voz baja".
Muchos esperan ser felices, para re?rse; por eso quiz? mueren sin haber re?do nunca, pues no han sido felices por no haber encontrado nunca a Dios, que es la verdadera fuente de toda alegr?a.
Has de procurar que tu vida no sea una risa; pero tambi?n has de esforzarte para que tu risa sea una vida: algo que vivifique a cuantos te rodean.
Muchas veces se te presentar?n oportunidades de ofrecer una limosna a un pr?jimo necesitado de tu ayuda: todos necesitan la ayuda de tu sonrisa.

"El necio, cuando r?e, lo hace a carcajadas; mas el hombre sensato apenas sonr?e" (Ecli. 21, 20). Quiere esto decir que la alegr?a del hombre sensato, del hombre que posee a Dios, es una alegr?a, por lo profunda, serena y permanente, que no se disuelve con el estruendo de una carcajada, sino que penetra el fondo del coraz?n, que lo esponja y tranquiliza.
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