Domingo, 30 de octubre de 2005
Son desesperados los esfuerzos que el hombre rea liza para conseguir la felicidad; ?por qu? no llega nunca a alcanzarla de un modo pleno?
Es que un ser no ser? feliz hasta que no posea aquello para lo que fue creada su naturaleza.
El coraz?n humano ha sido creado solamente para Dios y, en consecuencia, en tanto ser? feliz en cuanto se acerque a Dios, en cuanto se haga poseer por Dios, en cuanto viva para Dios.
Los pulmones no viven sin ox?geno, los ojos sin luz, la flor sin la caricia del sol, el p?jaro sin los dilatados espacios... y el hombre no puede vivir sin Dios.
Dios para ?l es el ox?geno, la luz, el sol, el espacio, la vida; Dios es la apetencia mas urgente de todo su ser.

"Se?or, eres justo en todo lo que nos has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios" (Dan. 3, 27). Siempre est? bien lo que Dios hace; siempre busca El nuestro bien personal, por m?s que en de terminadas ocasiones nosotros no alcancemos a comprender c?mo todo eso contribuye o a la gloria del Se?or o a nuestro bien personal. Se impone un acto de fe, impulsado por el amor.
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