Martes, 25 de octubre de 2005
No es dif?cil ser valiente, sentirse valiente, cuando va saliendo bien; y aun tampoco es dif?cil sentirse valiente mientras se est? en la lucha.
Es que la lucha templa los aceros del esp?ritu.
Pero sentirse valiente en la derrota, eso ya no es tan f?cil.
Sentirse con ?nimo de seguir adelante cuando todo se derrumb?, cuando todo sali? mal, eso es propio solamente de los verdaderos valientes.
Sentirse con fuerzas y ?nimos aun en la propia denota, est? reservado a los hombres aut?nticos, que han puesto su confianza en Dios, que de la derrota m?s humillante son capaces de hacer surgir la m?s esplendida victoria.
No te olvides de que las grandes victorias pueden estar muy cercanas a las grandes derrotas; est? en ti y en Dios el que la derrota se convierta en victoria.

"No perd?is ah ora vuestra con fianza, que lleva consigo una gran recompensa. Necesit?is paciencia en el sufrimiento, para cumplir la voluntad de Dios y con seguir a s? lo prometido" Heb. 10, 35-36): Hay que tener tambi?n paciencia en nuestros mismos fracasos, en las mismas derrotas y ca?das; Dios permite todo eso en nuestra vida porque quien que nos mantengamos en la humildad.
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