Lunes, 24 de octubre de 2005
?Te has fijado c?mo se consume la vela? Da luz, disipa tinieblas, pero a costa de su propia existencia se va consumiendo, deshaciendo, desapareciendo... Cuando m?s luz da, menos le queda para ella.
Y cuando ya no puede ser ?til, deja de existir.
As? tenemos que ser nosotros: debemos dar luz a costa de nuestra muerte total.
Este ha de ser nuestro programa de vida: dar la felicidad a los otros, aunque ello suponga que nosotros nos deshacemos y desaparecemos.
Cuando la madre da la vida a su hijo, pierde algo de s?; pero ella no desaparece del todo; queda en su propio hijo; en su hijo cobra nueva vida, m?s joven, m?s llena de posibilidades.
Es hermoso llegar al final de la vida teniendo conciencia de que nos hemos consumido por el bien de los dem?s

"Mediante una sola oblaci?n ha llevado a la perfecci?n para siempre a los santos" (Heb. 10, 14). Llegaremos a la perfecci?n si nos entregamos a los dem?s, pero tambi?n es cierto que la mejor forma de disponemos para entregarnos a los dem?s es trabajar por nuestra perfecci?n.
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